Al parecer el problema que Daniel tenía en el trabajo era importante porque se le estaba haciendo costumbre llegar después de la cena. Pero no le comentaba nada a Deanna al respecto, por lo general si el día había sido complicado ella solía llevarle un café o algún postre a su oficina mientras continuaba trabajando en las noches en la casa. Y mientras él refunfuñaba y maldecía, ella leía en una de las butacas medio sonriendo.
Lo tenía que convencer de que terminara por esa noche para que se fue