Pero por mucho que habían intentado resguardar a Daniel de las habladurías, no tardaron en llegar a su puerta. Y por supuesto, Beverly le había llevado las nuevas noticias.
- Lamento hablarte de esto Daniel, pero ¿no crees que es hora de que empieces a pensar en el divorcio? –
- No hablaré de eso contigo – Le dijo cortante.
- Pues deberás hacerlo porque la situación se está yendo al desagüe y debes ponerle fin –
- ¿Y si así fuera porque tengo que discutirlo contigo? Mi vida privada no te incumb