53° Veneno.
El grito de Rahyra fue suficiente para que todos los sentidos de Maxwell se pusieran en alerta, el rey saltó de la cama como una gacela, lo único que lo cubría era un corto pantalón de ceda fina y el Zorbano lo miró con fiereza. Ondeó la espada curvada.
Cada uno estaba casi a la misma distancia de los bebés que dormitaban con la inocencia de no saber que su vida estaba en riesgo, pero el desconocido estaba un paso más cerca y Rahyra tomó una daga que estaba colgada en la pared, de adorno, e hiz