20° El favor.
Rahyra había encendido tres velas en el alfeizar de la ventana y en apenas un par de minutos un par de golpes en la puerta las sobre saltaron a ella y a Cleo.
Cuando la dama de compañía abrió la puerta una niña pequeña, de unos diez, entró dando pequeños saltitos.
— Lo que necesite nuestra reina, si está al alcance de las viudas silenciosas, será traído a usted — Rahyra se sentó en la cama y la niña se acercó.
—Me gustaría que averigüen donde está mi hermana Kaeira, si ya llegó con Valyor y tam