Santo cielo ¡tenía que haber traído un abrigo!
Estoy empapada.
Mientras camino desde el elevador, por el largo camino que lleva hasta mi escritorio, voy dejando una terrible marca del agua que cae por mi cabello. La madera del piso está pagando las consecuencias de haber olvidado un abrigo y una sombrilla. Estoy hecha un desastre. Lo peor de todo es que bien podría haber olvidado traer algo para cubrirme, pero en su lugar, podría haber escogido algo más acorde para vestir en temporada de lluvia