Lisa creo que casi no durmió de la emoción hace dos días. Reconozco que yo ya hace días me había empezado a sentir culpable. Mi vida era fantástica, se había dado todo lo que yo había soñado desde hace mucho tiempo: un excelente trabajo, renombre en mi profesión, una maravillosa oportunidad profesional, un lujoso departamento en otra ciudad lejos de Alemania... y una esposa perfecta para mí, en todo sentido. Mi pareja ideal, mi compañera, mi confidente.
En cambio, ya habíamos pasado varios mese