Lisa vuelve a llorar, pero ahora viene a mi pecho y yo la abrazo. Se siente tan bien tenerla así, simplemente de vuelta. Pero lo que escucho... parece sacado de una pesadilla.
Mi hermano y…. esa mujer vividora y descarada. Me sentía como un inútil, tenía que haberlo previsto, pero estaba tan metido en mis propios planes.
No solo la habían hostigado, dejándola completamente estresada por días, sino que la habían atemorizado a tal punto que se había alejado de mí y tenía pánico de contarme. T