—Amiga… cálmate por favor...— me decía Mara intentando tranquilizarme mientras yo estaba caminando de un lado a otro en su sala.
—He sido una tonta Mara, ¡Una completa tonta!— decía yo completamente agitada.
—Amiga... me estás preocupando, siéntate un rato y termina tu té y....—
—¿En qué momento acepté esta estúpida idea? ¿Por… por qué demonios lo hice? Tenía que haberme quedado esperando hasta... hasta encontrar un hombre con el que estar realmente ¡Que me amara! ¡Que quisiera tener un hijo