Estaba completamente confundida. El dichoso viaje a Las Vegas había comenzado con el pie izquierdo, y todo venía en picada. Pero lo que yo menos pensé que iba a suceder era que mi falso esposo estuviera con extrañas atenciones.
Sin duda ese encuentro en el pequeño depósito nos había alterado, quizás habíamos pasado demasiado tiempo uno cerca del otro, fingiendo besos, caricias y una relación inexistente.
¿Quizás una mentira contada mil veces se hace realidad? Así al menos dice el dicho. Ese b