Fue el tono de voz que utilizó Rhaegal lo que hizo poner en alerta todos los sentidos de Lyra; aquella mirada dorada, igual que oro derretido, parecía haberse oscurecido un poco, mientras respiraba profundamente, intentando reunir el valor que su corazón necesitaba para narrar aquella historia.
—Cuando mi madre se casó con el difunto rey, ella heredó un regalo ancestral proveniente de una raza ya extinta—comenzó a decir él con tranquilidad—. Ese objeto era un prendedor antiguo, el cual se cree