Cuando el embriagador sueño la abandonó, despojándola del confort de las sombras que ahogaban sus pensamientos, lo primero que Lyra Sanditon vio, fue el hermoso rostro de Hades. O al menos eso creyó en un comienzo.
Luego de pestañear un par de veces, la bella dama comprendió que no se trataba del rey, sino de alguien de rasgos similares, como el mentón fuerte y los pómulos afilados, sin embargo lo que más los diferenciaba era su mirada.
Hades tenía rasgos rígidos, autoritarios y casi demandante