Peter la escoltó con elegancia y sofisticación durante varios pasillos tan lujosamente decorados como el salón del banquete y el del trono.
Todo el castillo era sumamente elegante y mágico, sin embargo los jardines eran aún más preciosos de lo que ella jamás podría haber imaginado.
Pequeños arbustos de flores preciosas, cuyos colores Lyra jamás había visto, se encontraban dispuestos en pequeñas filas a lo largo de un camino de piedras marrones, cada uno de ellos estaba cortado con pequeñas figu