Su cuerpo se endureció, al mismo tiempo que sentía como su corazón comenzaba a latir con gran fuerza, a pinte de sentir como este intentaba escapar de su pecho.
La mirada intensamente púrpura de Hades la dejo petrificada durante varios segundos, haciendo que el aire se quedase en sus pulmones mientras olvidaba lentamente cómo respirar.
Para su suerte, la mirada del rey se deslizó hacia otro punto, otra doncella entre su fila de ganado, dándole una pequeña ventaja para respirar.
Con los pies nue