Tanto el exterior como el interior de aquel hermoso castillo no dejaban lugar a la decepción.
Enormes techos acupulados provistos de hermosas pinturas donde hermosas mujeres eran protagonistas, era solo el comienzo.
Pisos de reluciente mármol y adornos que iban desde el oro hasta la plata, recubrían las lujosas paredes del castillo, el cual se asemejaba más a un palacio de ensueño que a aún castillo conocido por su corte de pesadillas.
Todo era extremadamente exquisito, delicado, sofisticado y