Franchesca estaba verdaderamente nerviosa, ella caminaba por el corredor de la oficina con su respiración irregular, mientras su mente divagaba en miles de posibilidades difíciles de afrontar y casi imposibles. Los síntomas de su embarazo eran cada vez mas evidentes, las nauseas y el mareo resultaban inquietantemente perturbadoras y difíciles de controlar, en especial cuando se trataba de ocultarlos durante una reunión importante.
Aun no le habia revelado el secreto a nadie, ni a su padre ni a