—Por favor, solo… dilo de una vez—pidió Alexander, mientras acomodaba su corbata en el reflejo del ascensor.
Aquel dia no le tocaba ir a la oficina, sin embargo, habia tomado la decisión de asistir con el fin de alejarse un poco de Bianca. Estar cerca de ella era tan doloroso como estar lejos, con la diferencia que en la cercania con su cuerpo el se sentía tentado a probarlo… nuevamente.
Junto a el, Simon se mantenía con el rostro serio y los labios apretados, mirando el frente, como si deseara