Cuando finalmente Bianca llego a la casa del millonario, simplemente se excuso con Simón, quien tenia preparada una rica cena para los tres. No tan exquisita como la de Alexander, pero comestible de igual modo.
No estaba de buen humor, su cuerpo le dolía totalmente, mientras que su mente aturdida se balanceaba sobre lo ocurrido. Tenía miedo, dolor y resentimiento. Hacia mucho tiempo que no veía a Max, y ciertamente no esperaba encontrarlo allí.
Con pasos cansados, ella se deslizo al baño, llena