Alexander:
De manera instintiva, el millonario rodeo la cintura de Bianca con ambas manos, mientras empujaba su cuerpo hacia él, como si al hacerlo fuera capaz de detener el tiempo en ese solo segundo.
Lo había olvidado por completo, pero los labios de aquella hermosa mujer tenían una chispa especial, una especie de magia que lograba transportarlo a otro mundo, otra realidad incluso, una mucho más fácil y simple. El sabor de aquel beso enmascaraba las fresas y la menta, algo que ciertamente vol