Cuando Bianca volvió a abrir los ojos, se encontraba sola en la cama. El calor junto a ella aun se sentía, por lo que Alexander no hacía mucho tiempo atrás había estado allí.
—¿Alec? —pregunto la bella prostituta, mientras estiraba los músculos de todo su cuerpo.
Ambos habían estado charlando y bebiendo vino hasta bien adentrada la noche, cuando el sueño finalmente los alcanzo, Alexander le había propuesto ir a dormir, algo que ella acepto al instante.
Sin embargo, el vino los había arrullado,