Capítulo 51: En contra del reloj.
La penumbra envolvía aquella alcoba, solo la luz de una lámpara alumbraba a los amantes, que permanecían acostados, aún tomados de la mano.
—Entonces, irás a mi empresa, y trabajarás a mi lado —cuestionó Juan Miguel a Luciana.
Lu suspiró profundo.
—No quiero causarte problemas con tu prometida —aclaró, y pasó la saliva con dificultad—, pero sí me gustaría hacer algo distinto, salir de este mundo.
—Pues no se diga más, tú no te preocupes por Irma, tranquila. —Acarició su mano—, te espero el lune