—¿No piensas abrir? —vociferó Luciana a Juan Miguel. —¿Vas a seguir engañando a tu novia, y jugando conmigo? —cuestionó resoplando, sus pupilas estaban dilatadas.
Juan Miguel se aclaró la garganta, la observó con profunda seriedad.
—Perfecto que todo esto se sepa, pero te aseguro que quién más va a perder serás tú —declaró.
Luciana soltó una risotada burlesca.
—Cariño, no eres el único hombre que puede triplicar el precio por estar conmigo.
Las palabras hirientes de Luciana, laceraban la h