Capítulo 142: Mi esposa de verdad.
—No te vayas a quitar la venda, ni te muevas —advirtió Juan Andrés a Paula.
—Qué misterioso andas, dime por lo menos en dónde estamos, siento que estoy en medio de la nada.
Juan Andrés sonrió.
—Ya sé por qué Marypaz es tan curiosa, salió igual a ti, ten paciencia.
Paula resopló, y tan solo escuchó el crujir de las hojas con los pasos que Juan Andrés daba, sentía el viento rozando su rostro, el aroma era tan puro, no se oía ruidos de autos, ni voces de personas, tan solo el trinar de las ave