«¿Me perdonas piojosa? ¿Vuelves a mi lado?»
Esas dos preguntas provocaron que el corazón de Paula diera brincos en el pecho; sin embargo, aún había tanto que aclarar entre ellos, y de perdonarse, ella también no podía eximirse de la culpa, aunque sabía que todo lo hizo por amor.
—Levántate. —Sonrió sin dejar de verlo a los ojos—, tu reputación se puede ver afectada: Juan Andrés Duque de rodillas ante una mujer —bromeó, y lo observó con ternura.
—No me importa lo que piense el mundo entero, no