Roger recibió a Alexander en casa de su suegro.
Su amigo había regresado para estar con él en cuanto pudo escaparse.
Agradecía enormemente su apoyo, porque solo necesitó llamarlo para que se ofreciera a venir a acompañarlo.
Desde la desaparición de su esposa se había estado quedando en casa de su suegro para que ambos pudieran estar informados a la mayor brevedad de los avances del caso.
Pero ya no podía más de estar esperando la noticia de que sabían el paradero de su esposa y quedarse de braz