Elizabeth corrió detrás de Diana que la llevaba casi arrastrando.
—Date prisa que tenemos que llegar al coche —le exigió su amiga.
—Pero ¿por qué tanta prisa? Pareciera que estuviéramos huyendo. —Elizabeth se tropezó y Diana tuvo que sostenerla, estaba bastante mareada, no tendría que haber bebido tanto.
—Porque tu maridito y el mío nos han seguido, al parecer no confían en nosotras.
Llegaron al coche que Diana había alquilado y se metieron con rapidez.
—Seguro que Roger solo lo hizo por acomp