—Y ahora dice que es mío, ¿no será que me quieres colgar el hijo de otro? —respondió su esposo en un tono muy sarcástico e hiriente, pero no pudo evitar quedarse mirando a Andrew.
Elizabeth aguantó las ganas de darle un bofetón y cerrarle la puerta en las narices, se lo estaba mereciendo y nada la haría pensar lo contrario.
—Antes de decir cosas de las que te arrepientas después, será mejor que pases y me dejes hablar. —Elizabeth le dejó el camino libre y Roger se lo pensó un poco antes de dar