—Siento decirte que tu maridito es gay, ¿viste cómo tenía sujeto a ese vikingo? Hasta las piernas me temblaron cuando los vi, lo que yo daría por estar en medio de semejante dos machos.
Elizabeth hizo un mohín con los labios y entrecerró los ojos.
—Mi marido no es gay, solo es muy aseado y le encanta arreglarse más que a cualquier mujer, pero eso no lo hace gay. Tu radar está atrofiado —se quejó, ella sabía de sobra lo mujeriego que era ese desgraciado.
Bastian suspiró con cansancio.
—Si me fal