Roger salió de la oficina sin saber a dónde dirigirse.
Para aumentar la molestia, Daniel lo interceptó y por la expresión que traía estaba furioso.
—¡Me acaba de decir tu asistente que tengo que cambiar de oficina! No me digas que es porque invité a tu esposa a comer, Roger.
—Señor Robson para ti y no, no es por eso, es porque necesito una oficina y la tuya está justo donde necesito. —Daniel no esperaba esa respuesta y comenzó a ponerse nervioso.
—No seas así, hemos sido amigos, incluso hemos sa