Me arreglé de lujo e inmediatamente salí para el restaurante al que me había citado Mauro, no quería llegar muy tarde, solo un poco, para crear una pequeña expectativa.
Mauro se veía molesto, seguramente era de ese tipo de hombres al que no le gusta esperar, mal hecho, muchas veces, una mujer bien arreglada siempre se dará a esperar.
Apenas me vio, cambio el semblante con una sonrisa sensual y me comió con la mirada, de arriba para abajo, sin embargo, supo compensar ese incómodo momento, siendo