La camarera llegó con la botella y dos vasos, nos sirvió y dejo todo en la mesa de centro, cerró la cortina a su salida.
— ¿Qué te parece el lugar?. — Comenzó Roberto entregándome uno de los vasos servidos.
— Está genial, me encanta. — Tomé un sorbo.
— Es nuestro. — Agregó él. — Es uno de nuestros clubes.
— ¿En serio? ¡Wow, no me lo esperaba!.
— También las tiendas que visitamos y el restaurante… — Abrí los ojos como platos. — Creo que es momento que vayas conociendo más de nuestros negocios,