Héctor sentía como si cada célula de su cuerpo explotara de dolor. Se sentía tan desesperado, estresado y cansado, que ya no se veía como el Héctor fuerte e imponente de siempre. Había sido tan drástico y sorprendente su cambio, que todos a su alrededor comenzaron a sentir temor por las marcas. Sobre todo, los alfas y omegas sin pareja.
—¿Cómo te sientes?
Pregunto Oliver con una sonrisa mientras acariciaba su mejilla suavemente. Para Bianca que todavía después de una semana creyó que era un sue