Como si algo se estuviera rompiendo en su cuerpo, Héctor la miró completamente aturdido y en shock.
Su pecho y nuca dolían como el infierno. Mientras ella estaba ahí, tranquilamente de pie como si nada estuviera pasando.
Tal vez no todo sería igual a la última vez. Lo sabía y entendía que al regresar y hacer todo de manera distinta, el efecto también sería diferente. O eso pensó.
Él había regresado justo antes de perder el conocimiento después de violarla.
No pudo hacer nada para evitarlo y en