Una fuerte bofetada sonó en el silencioso pasillo.
—¡¿Cómo te atreves?!
Gritó Bárbara furiosa. En cuanto se le dio aviso a Armando que Liliana estaba en camino al hospital de nuevo se preocupó, debido a que Armando le había mencionado que debido a que ambos habían estado todo el tiempo juntos, tenían muchas probabilidades de que no tardara en llegar un heredero.
Pero en lo que nadie había pensado, era en que Héctor era una auténtica bestia con ella, ¿Habría algo capaz de hacerlo cambiar? ¡Hump!