Ella se quedó sin palabras, no tenía idea de que demonios estaban pensando todos. Héctor tampoco había hablado o dicho nada y Liliana estaba completamente fuera de discusión.
Ella jamás podría estar de acuerdo en algo tan estúpido.
¡Era impensable!
Con los dientes apretados, respondió de manera decisiva.
—Incluso si el estúpido de Héctor está a favor de esto, me encargare de...
¡PAS!
—Señora, tenemos que hablar.
Interrumpió Dandelion a mitad de su discurso. Ella rechinó los dientes nuevamente y