Héctor se dio cuenta de su distracción y por un momento sintió unos celos terribles.
«¡Seguramente es por ese idiota!»
Rechinó los dientes y controlando hasta la más mínima célula de su cuerpo, suspiro por lo bajó y sonrió nuevamente.
—¿Quieres... Verlo?
Ella abrió los ojos con sorpresa debido a sus palabras, pero al ver su reacción y el hecho de que no podía ocultar su boca torcida y ese ceño fruncido mientras parecía que estaba soportando unas ganas inmensas de ir al baño. No se pudo contro