— ¡Allá está la humana! — gritaron.
—¡Atrápenla! ¡Que no corra! —Me habían descubierto. Otro hombre con máscara vino hacia mí, y no lo dudé, le disparé directamente en el pecho; cayó de espaldas sin poder moverse. Connor retomaba el poder, atacaba más fácil sin tantos hombres encima, y en cada paso