Alessa miró la prominente erección de Luka y luego a Teo.
—Acelera y hagamos como que no lo vimos.
La sugerencia era de todo el gusto de Luka, pero el hombre ya los había visto y se había puesto de pie.
—Baja tú primero, yo voy en un momento.
Allá fue Alessa, media temblorosa y agitada.
—Veo que no hiciste caso a ninguna de mis recomendaciones.
—Hola Teo.
—Dile a ese tipo que se vaya, Alessa o lo echaré a patadas.
—Eso sí que no, Luka no se irá de aquí sin antes follar conmigo. Llevo queriendo