—Es tu desayuno favorito, lo preparé para ti —dijo Rebeca.
Hasta la cocina llegó Luka siguiendo el perfume de Rebeca. Era una fragancia única, ella la preparaba mezclando costosos perfumes cuyo nombre se había negado a revelarle. Él los descubrió igual. Se pasó toda una tarde recorriendo perfumerías italianas, analizando fragancias, mezclándolas en su cabeza, pero aun así seguía faltándole algo.
El aroma de su piel.
Se le acercó por detrás, le rozó el hombro con la nariz y se perdió en sus roj