Una habitación muy iluminada es la que recibe a Alessa. Tal vez demasiado. Sus pensamientos le parecerán más oscuros si los revela allí.
El doctor Edward la invita a tomar asiento. Un hombre joven. Creyó que Augusto la derivaría con una mujer.
Agradece que le hubiera enviado su ficha. No tendrá que volver a decir que es peor que una perra callejera y que no puede mantener las piernas juntas.
El hombre habla de lo frío que han estado estos días y de lo bien que le fue al equipo de fútbol de la