Francesco se preparaba para el inicio de una reunión cuando Florencia lo llamó. Contestó, pese a que el resto de participantes ya había llegado.
—Hola, amor —la saludó él.
Su asistente esbozó una sonrisita.
—¡El hijo de puta de tu hermano no trajo a Alessa a la terapia! —ladró Florencia.
Francesco apartó el teléfono tras las primeras palabras, no muy seguro de haberse salvado del daño auditivo.
—¡¿Tienes idea de dónde mierd4 puede estar?! —volvió a gritar ella.
Qué manera de comenzar la mañan