Tercer libro: Capítulo 12.
En ocasiones, la miraba sin proporcionarle crédito a sus ojos; embelesado por completo de su preciosura tan abundante.
La colocó con cuidado sobre la cama, dejando un beso sobre aquellos labios que tenían el poder de volverlo loco con tan solo un toque, con tan solo una palabra.
Había comprado para ella, una pijama, aunque no con aquellos planes, según él creía, en aquellos instantes, ellos se encontrarían viajando lejos de aquel estado, pero en vista de que aquello no sucedería, la había usado