Segundo libro: Prólogo.
Se sentía tan extraño todo, tan desigual a la realidad que ella había vivido durante sus cortos años de vida; había crecido y vivido en la ciudad en donde había conocido a Leonardo, y dejarla tan de repente, mientras apenas le había avisado a sus padres, se sentía muy diferente a lo que ella hubiese hecho, a lo que la antigua Emma hubiese hecho; el viaje hacia el otro estado, había sido, no solo largo, sino también molesto y tedioso, o tal vez se trataban de las resistencias que su propio cuerp