Capítulo 31: Leónidas.
Sabía que Emma sentía una incómoda presión sobre sus hombros cada vez que ambos salían tomados de la mano, las miradas de todos clavadas en ellos, eran como agujas que herían a Emma, le había dicho que evitara gestos así —a pesar de que todos sabían que ella y Leonardo estaban en una relación, y quien no lo sabía, lo sospechaba de manera enorme—, pero a él no le gustaba obedecer jamás lo que ella pedía, y lo hacía de manera intencional, pues todo se trataba de aquel plan que había ideado semana