Capítulo 32: Terminar.
Había transcurrido una semana completa desde la última vez que había visto a Leonardo, y era tan extraño que sentía unos estúpidos deseos de reír: lo extrañaba como si lo conociera desde siempre, aunque hace solo meses había descubierto que aquel rubio hombre existía. Emma lo quería, claro que lo quería, y su corazón se sentía herido, porque en verdad le hubiese gustado que ambos pudieran tener algo, y podían, pero sus celos terminarían asfixiándola.
Él era más insistente de lo que ella había p