Ya faltan tres días para que se lleve a cabo la boda y yo me estoy muriendo de los nervios y ansiedad. Jhonson se ve serio, contento y a veces distraído, supongo que también se siente como yo.
Los vestidos, accesorios y regalos han ido llegando a lo largo de estos días que han pasado, y puedo decir con certeza que son los vestidos más preciosos que he visto. Imagino que ese día luciré como una reina. Vaya... Quien lo diría, yo, Meryl Sanders, una desdichada huérfana que acabó por error siendo mo