Al llegar a Givenchy, un séquito de mujeres se abalanza sobre nosotras, no saben ni donde sentarmos y nos ofrecen todo tipo de bebidas, aceptamos un té verde y nos acomodamos en un suave sillón.
Donna y yo nos miramos las caras, con un poco de suspicacia.
—El vestido que pidieron ya está listo, solo necesitamos ultimar unos detalles. Sigan, por aquí...
La seguimos en silencio, frunciendo el ceño.
Me prueban un vestido blanco de escote cuadrado y mangas tres cuartos, adornado con pequeñas per