En una sala de reuniones, Franco estaba frente a Claudia y sus abogados. Sobre la mesa, el acuerdo de divorcio estaba listo para ser firmado. Franco miró a Claudia con frialdad, mientras su abogado tomaba la palabra.
—Señora, el acuerdo es más que justo. Usted entró al matrimonio sin nada y se llevará la mitad de los bienes. Solo tiene que firmar y dejar al señor Nassin en paz.
Claudia negó con la cabeza, su voz resonó con firmeza.
—¡Estoy embarazada! No quiero el divorcio.
Franco arqueó una cej