Dylan llegó al altar, se paró en su lugar, acompañado por Franco, su padrino de bodas.
Con una mirada, encontró al abuelo sentado en el lugar de honor, al lado de su madre. Su sonrisa se amplió, y la marcha nupcial comenzó, resonando como una señal de que todo lo que había sucedido los había llevado a ese preciso momento.
La novia apareció, con paso firme y majestuoso, del brazo de su padre.
La sala se levantó en un suspiro colectivo. Marella, luciendo como una princesa, caminaba hacia su destin