Cecilia observó a Dylan y Máximo salir del hospital.
Habían sido generosos, más de lo que ella jamás habría esperado, especialmente considerando el daño que Bernardo había causado.
Prometieron ayudarla si necesitaba más apoyo con su hijo, pero ella no podía aceptarlo.
No después de todo lo que Bernardo había hecho. La vergüenza pesaba en su pecho como una losa.
Al regresar a la habitación, su corazón se quebró al verlo.
Bernardo, conectado a innumerables cables, parecía tan frágil, reducido a un