Salió casi corriendo a la farmacia y regresó con dos pruebas de embarazo. Sus manos temblaban mientras la sostenía.
El silencio del pequeño departamento era insoportable. Hizo la prueba. Esperó.
Los minutos se alargaron como horas.
Entonces lo vio. Dos líneas claras.
—No… no puede ser —susurró, haciendo la prueba de nuevo.
Pero el resultado era el mismo.
Mirando fijamente las dos líneas rojas brillantes en ambas pruebas, ya no pudo discutir.
Está embarazada... un hijo de… un desconocido.
Una lág